Contabilidad que se entiende
La contabilidad tiene dos usos. El primero es cumplir: declarar a tiempo, pagar lo que corresponde y no acumular multas. El segundo, que casi siempre se desatiende, es servir para decidir: saber qué producto deja margen, qué cliente cuesta más de lo que aporta, si el negocio aguanta una inversión.
Nosotros cubrimos los dos. Cada cierre mensual va acompañado de una lectura en lenguaje llano de lo que dicen los números.
Servicio recurrente
Llevamos la contabilidad mensual completa: registro de operaciones, libros electrónicos, estados financieros y las declaraciones que correspondan según el régimen. El cliente recibe cada mes su información revisada, no un archivo suelto en el último día de plazo.
Régimen tributario
Elegir mal el régimen es uno de los errores más caros y más frecuentes. Muchas empresas de la región están en un régimen que ya no les conviene, o que nunca les convino, y pagan de más durante años sin saberlo.
Analizamos el caso concreto —nivel de ingresos, tipo de actividad, gastos deducibles, planes de crecimiento— y recomendamos el régimen adecuado, explicando qué se gana y qué se pierde en cada opción. Si corresponde un cambio, gestionamos el trámite.
Obligaciones laborales
Planillas, contratos, aportes y las declaraciones asociadas. Si la empresa tiene personal, esta parte no es opcional y es donde más se acumulan contingencias sin que nadie las note hasta que llega una inspección.
Fiscalizaciones y requerimientos
Si llega un requerimiento de SUNAT, lo atendemos nosotros. Preparamos la documentación, elaboramos los descargos y acompañamos el procedimiento. Cuanto antes entre el caso, más margen hay para resolverlo bien.
Finanzas
Más allá del cumplimiento: proyección de flujo de caja, estructura de costos, análisis de rentabilidad por línea de negocio y evaluación de inversiones o financiamiento. Es la información que hace falta antes de pedir un préstamo, no después.